SuizaSuiza paisaje

Pasamos unos días en Suiza moviéndonos en el coche alquilado. Este texto pertenece al relato del viaje por el noroeste de Italia y Suiza. Entramos en este pais desde la parte francesa que toca con Italia. Vamos a la siguiente parada, Lessoc, un pueblecito típico suizo, para alojarnos en el Aubergue de la Coronne, un bed and breakfast regentado por una señora con la que no nos comunicamos por señales de humo porque no tenía mechero. La mujer sólo hablaba francés, punto, así que tuvimos que sacar nuestra cara dramática para, mediante gestos, nos dijera cómo entrábamos cuando volviéramos después de cenar. El peaje en Suiza tiene forma de pegatina a la que llaman «viñeta», que tiene que estar en el cristal del coche para poder circular por autovías y autopistas. Se trata de un peaje de 40€ que tienen que llevar todos los coches, vale por un año, pero hay que pegarlo aunque estés una hora. No había manera de esquivar las carreteras principales, el tema está curiosamente estudiado para que no te arriesgues a la multa. La tesitura era la siguiente, el lado malo estaba en el oído izquierdo dando la matraca «no pagues, que se aprovechan», y el lado bueno insistía en el derecho «paga y salimos de esto, total nos queda un montón para salir de este país». Ganó el derecho porque además hablaba y cada vez se ponía más alterado. Eso sí, ahora teníamos la libertad de tomar cualquier carretera con la pegatina bien pintona en el parabrisas como si del tatuaje del corazón atravesado por la flecha del marinero se tratara.

 

Gruyeres, Friburgo y Murten

La siguiente dirección que introdujimos en el GPS tenía nombre de queso, Gruyeres. Aparte de su fama queseril es el típico pueblo de cuento, muy bonito, pero que se ve en un rato. En la parte alta se encuentra un castillo desde cuyas murallas se pueden contemplar unas bonitas vistas. De ahí a Friburgo, una de las grandes ciudades de la edad media, nos esperaba. Visitamos su casco antiguo, muy curioso, antes de decidir dónde cenar. Ante la incertidumbre que nos causaba pagar 30€ por un plato desconocido y con pinta de paellador preferimos firmar el empate y asegurar con algo conocido. Volvimos a nuestro alojamiento en Lessoc. La habitación era muy cómoda, y no se escuchó ni un ruido, bueno, en realidad por la mañana se oyó un poco el crujir de la madera del suelo de arriba y resultó hasta agradable. Murten nos espera. Llegamos a este pequeño pueblo medieval con más expectativas de lo que en realidad nos encontramos. Había que ver una calle y pare usted de contar. Muy bonita, eso sí, pero tantos coches y furgonetas como figurantes de la escena le quitó muchos puntos. Quizá no compensó el desvío de kilómetros para ver este pueblo. Aquí hablan en alemán. Vaya locura de idiomas oficiales en este país. La urgencia por irnos nos la dio también lo que nos esperaba, Berna, la capital.

 

Suiza Gruyeres

Suiza Friburgo Catedral

Berna

Esta ciudad posee un casco histórico declarado patrimonio de la humanidad. Lo más turístico lo forma un recorrido circular que iniciamos desde la estación de tren, tomamos Kramgasse en dirección al río, es una calle semipeatonal donde pasan los tranvías y trolebuses que provocan el sobresalto de los viandantes. Lo primero que vemos es la torre de la prisión, una de las puertas de entrada a la ciudad. La calle un muy bonita, con fuentes cada ciertos metros, con figuras que representan distintas escenas (dicen que hay más de 100 fuentes). Pasamos por la Iglesia francesa, la torre del reloj, la fuente del ogro, la casa donde vivió Einstein, donde no entramos porque el cartel de la puerta advertía que el atractivo era ver el documental que proyectaban, y llegamos hasta el río Aar. Al girar a la derecha llegamos al ayuntamiento y según vamos avanzando vemos la Catedral y el Palacio Federal, que es la sede del gobierno suizo. Una ciudad muy bonita cuyos atractivos se pueden ver paseando tranquilamente.

 

Suiza Berna torre prision

Suiza Berna rio Aar

Lauterbrunnen

Volvimos de nuevo al coche para desplazarnos a la zona de Interlaken, un lugar con mil atracciones turísticas de cascadas, teleféricos, trenes de montaña y senderismo. Pero como por tiempo tuvimos que elegir nos decantamos por lo que más raro nos parecía, las cascadas interiores que hay en un pueblo llamado Lauterbrunnen. El sitio se llama Trümmelbachfälle y son unos saltos de agua que van por dentro de la roca. Muy llamativo. Aquí luchan las aguas bravas contra las rocas que le marcan el camino del descenso, y las corrientes parecen protestar por el gran estruendo que se oye. Se sube en un ascensor por dentro de la montaña y se baja por un caminito acondicionado. Una vez abajo valoramos si tomar el teleférico que sube hasta Murren, pero no nos daba tiempo. Otra vez al coche y de nuevo teníamos por delante unos cuantos kilómetros alpinos de subidas y bajadas con vaquitas y casas en mitad de la montaña. Volvíamos a Italia para dormir en Como pero una caravana nos retrasó más de una hora. Intentamos reducir el tiempo ahorrándonos el tramo de autovía atascado subiendo por el puerto de San Gotardo, pero aún así llegamos tarde al b&b donde teníamos la reserva ese día. El GPS nos trajo hasta la puerta de Casa Baradello. Al llamar salió un señor con pinta de jugar al dominó con la madre de Belén Esteban y dijo lo siguiente, «completo». «Claro, nosotros somos los que faltamos». «No, estamos completos. Ustedes han venido tarde, yo les he llamado y no han contestado». El tipo estaría con la emoción del que se queda en la mesa con una ficha blanca doble. Total, que metió una noruega que llegó pidiendo cama. Como vimos que era medio tonto y no merecía seguir discutiendo con él le pedimos una solución. Nos llevó a un hotel cercano que cuando entramos sólo nos entró la risa. Estaba limpio y tenía un gran desayuno, el resto lo dejo a vuestra imaginación.

 

Suiza Lauterbrunnen

 

Lugano

El lago di Como nos espera. Pero antes volvemos a Suiza para visitar Lugano. Aquí hablan italiano. No sabemos cómo será la programación de la tele nacional, pero el telediario en tres idiomas tiene que ser curioso. O cómo se entenderá aquí la señora del otro día que sólo habla francés. Lugano tiene un bonito paseo alrededor del lago y tras un parque llamado Cívico anduvimos un buen rato descubriendo los distintos lugares hasta llegar al centro histórico y completamente peatonal. Allí se encuentran la mayoría de las marcas de lujo, y tampoco faltan galerías de arte, casinos y concesionarios de coches. ¿Montecarlo?, una cosa así pero con más historia.

Suiza Lugano

2 Comentarios

    • Muchas gracias por escribirnos, en Gruyeres está la fábrica del queso que lleva su nombre, y el día que estuvimos cenamos en Friburgo. De todas formas, en la calle principal hay numerosos lugares con muy buena pinta. Pero nos pilló a deshora.

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