ItaliaTurin caffe Torino

Turín es elegancia, es practicidad, es buena vida y es industria. Todo eso lo metemos en una coctelera y nos sale una ciudad de tamaño medio que tiene millones de cosas que no tienen muchas ciudades grandes. Turín reúne gastronomía, cerca de los bosques que entierran las maravillosas trufas, está el vino del Piamonte, la Sábana Santa y las sedes de marcas míticas como Pirelli, Olivetti, Fiat o Alfa Romeo. Y, por si fuera poco, a pocos kilómetros tenemos maravillas como Milán, el Valle de Aosta o el Mont Blanc. No hace falta convencer mucho más para visitar Turín.

Turín o Torino estaba bien señalada en un viaje por el norte de Italia. Pensándolo bien no había una razón contundente que nos atrajera, pero teníamos claro que era uno de los objetivos del viaje.

 

Primeros pasos

Llegamos bastante tarde (en torno a las 23h) y fuimos directamente al hotel Urbani. El alojamiento estaba bien situado y a buen precio, pero nos dieron un gran sablazo en el parking. Estuvimos menos de 24 horas y nos cobraron 36€, dos días porque a las once de la mañana se consideraba día siguiente, y sin avisar. Fue un cabreo inesperado.

Al llegar tarde lo primero que hicimos, tras hacer el chek-in, fue buscar algún lugar para cenar. Buscamos recomendaciones, preguntamos, y al final nos dejamos guiar por nuestro olfato. Lo que encontramos resultó ser un lugar muy bien valorado en tripadvisor con una comida buenísima. El Barnum, en vía Saluzzo, es un sitio alternativo, sin estilo definido y tenía una apariencia peor de lo que en realidad era. Creíamos haber entrado en un boquete, pero resultó ser un gran descubrimiento. Cenamos una estupenda lasaña. Y al hotel de cabeza.

Turin Piazza del Castelo

 

Maravilloso centro

Lo más llamativo del desayuno del Urbani fue el cubo de Nutella que estaba a nuestra disposición. Saqué incluso un bono transporte mesa-mostrador, pero frené porque no me quería provocar más puntos negros que el triángulo de las bermudas. Nos echamos a la calle para explorar una de las grandes ciudades italianas. Paseamos por el centro y vimos lo poco que se parece Turín a otras ciudades italianas, los edificios cuadrados y sobrios nos recuerda a algún lugar alemán o austriaco (echando cuenta sólo a la arquitectura, si atendemos a la vida está claro que esto es Italia).

A los pocos metros nos encontramos con la estación de tren, la histórica estación de Porta Nuova, que la estaban restaurando. Anduvimos la vía Roma, una de las principales calles del centro que une la estación con la Piazza San Carlo. Esta calle también es una de las mayores vías comerciales. La Piazza San Carlo es una plaza gigantesca donde se producen las manifestaciones ciudadanas de Turín, se celebran conciertos y se festejan los triunfos de la Juventus de fútbol. En el centro de la plaza hay una estatua a caballo que homenajea a Filiberto de Saboya (gobernador de los Países Bajos). La Piazza del Castello también es indispensable, aquí está el Palacio Real (en Turín vivieron los últimos reyes de Italia). Y junto a esta edificación nos encontramos con la Catedral de San Juan Bautista, en cuyo interior de custodia Santo Sudario de Cristo. En la zona está el Teatro regio, la ópera de Turín.

Turin San Juan Bautista

Italia es sinónimo de buen comer, como en España. Y si nosotros presumimos de nuestras maravillosas tapas, aquí se inventó el aperitivo. El vermú, el Martini. El caña-tapa trasladado al aperitivi vermú-platito.

Museo del cine italiano

Nuestra siguiente visita fue al museo del cine, un amplio complejo que alberga escenarios de diferentes películas. Te puedes meter directamente en el oeste, en el antiguo Egipto, en el despacho de Einstein o en un piano bar de los años 30. También hay una planta dedicada a los carteles y otra con sets para mostrar cómo se hacen los efectos. Terminamos la visita subiendo en el ascensor hasta la cúpula de la Mole Antonelliana, un símbolo en Turín.

Turin Mole Antonelliana - Turín, industria, belleza y buena vida

Turin vista desde la Mole Antonelliana - Turín, industria, belleza y buena vida

El capuccino es parte del paisaje italiano, y aquí van un poco más allá. Ojo a este nombre, Bicerin. Esto sale de mezclar café, chocolate y crema de leche en un vaso de cristal para ver los colores. Es una bebida tradicional que se puede disfrutar en muchos lugares del centro.

Con una mirada al río Po y una pizza riquísima nos alejamos del centro. Antes de abandonar Turín fuimos al barrio de Lingotto, donde estaban las oficinas centrales de la Fiat. Se trata de un edificio gigantesco que hoy en día es un centro comercial y de oficinas y en cuya terraza está situada una pista de pruebas reconvertida en escenario de rodaje de anuncios. Lo intentamos pero no pudimos visitarla. Turín tiene asociado su nombre a gigantes de la automoción ya que al margen de Fiat esta ciudad también es cuna de Alfa Romeo y Lancia.

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