HolandaBegijnhof jardín

Suena raro eso de unir las palabras calma y Amsterdam, pero eso tiene nombre: Begijnhof. Es como una ciudad dentro de la ciudad. O como un pequeño pueblo dentro de tanto asfalto. El caso es que a siete minutos andando de la céntrica Plaza Dam nos encontramos un recinto cerrado donde, sorprendentemente, sólo se siente paz. Begijnhof es un recinto cerrado, formado por un conjunto de casas construido en el siglo XIV para albergar a la hermandad católica laica llamada Beguinas. Y se puede visitar.

Las hermanas que residían aquí practicaban el culto en la Iglesia Engelse Kerk, hasta la Reforma del siglo XVI cuando la religión católica se consideró ilegal. Las Beguinas tuvieron que unir dos casas para convertirlas en una nueva iglesia, que era clandestina. La de Begijnhof fue la primera iglesia oculta de la ciudad. Las casas hoy en día son de propiedad privada.

Begjinhof es para meterlo en nuestro plan junto a otros clásicos imprescindibles de Amsterdam como la plaza Dam, el barrio del Jordaan, la casa de Ana Frank, el barrio Rojo o el Rijksmuseum, entre millones de cosas más.

 

Begijnhof lateral

 

Entre bicicletas y peatones nos plantamos en la puerta de Begijnhof. Sabíamos lo que había detrás, pero no nos creíamos que en mitad del jaleo callejero se respirara tranquilidad tras el trozo de madera. Parecía imposible que el ruido no penetrara al interior. Y al ser una zona privada nos daba cosa perturbar la vida de este lugar. Pero qué vamos a molestar si deben estar acostumbrados. Empujamos la puerta y se abre. Automáticamente es como si se bajara el volumen que entra en nuestros oídos, y lo que tenemos delante inspira alegría y tranquilidad. Vemos una hilera de casitas, en círculo alrededor de un jardín central. Cada vivienda tenía una valla baja junto a la puerta que da a un minúsculo jardín, lo que le da un aire mucho más cercano. Las residencias están perfectamente cuidadas, y sus habitantes se esmeran en ofrecerles a los visitantes una imagen exquisita. Por las ventanas se ve pasar la vida; una señora cocina, un caballero lee tranquilamente, se ve una luz, cortinas abiertas y ropa tendida. El lugar es solemne, pero acogedor.

Entre la fila de casas hay una que llama la atención, aquí está la más antigua de Amsterdam. Del siglo XV, esta casa es una de las dos de la ciudad que conservan la fachada de madera. Las constantes restauraciones hacen que luzca impecable. En Amsterdam eran habituales las casas con fachada de madera, pero debido a su fragilidad ante el fuego se prohibió seguir construyendo de este material desde 1521. Y la iglesia se puede visitar. La puerta es curiosa ya que, al ser clandestina, se pretendió que pasara desapercibida. Se encuentra a la izquierda según entramos por la puerta de la calle.

Y también nos podemos encontrar a algunos vecinos. Respetando el lugar privado y entendiendo que aquí vive gente se puede echar un buen rato. Es una visita completamente recomendable en Amsterdam.

 

Visitas

Begijnhof. Gedempte Begijnensloot, 1012 Amsterdam.

Horario: 9 a 17h. La puerta no suelen cerrarla hasta la noche. Y en caso de estar fuera de horario podemos probar si hay algún visitante dentro y aprovechar para entrar cuando abran la puerta. No hay portero ni nada de eso, por lo que, guardando silencio, los vecinos no nos pondrán ninguna pega si nos ven paseando.

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